David Hernández Llonch

A salto de mata

La moraleja del currante

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Llegó una vez un Dios a una pequeña aldea en la que sólo había dos habitantes, Ark y Mog, el primero más listo que el segundo. Este dios enseñó a Ark y a Mog a escribir, coser, cantar, cocinar y en definitiva, los preparó para el duro trabajo de cada jornada del resto de su vida.

Un día, el Dios reunió a los dos habitantes y les dijo: hoy simularemos comenzar a trabajar. Hizo aparecer dos libros dorados entre sus manos y les dijo: vuestro trabajo será leer este libro. Ark y Mog coincidieron con las miradas en que la tarea era muy simple y que podrían hacerla. Sin embargo el Dios añadió una simple regla: para que vuestro trabajo sea válido deberéis leer cada día la misma cantidad de páginas o más. Nunca menos. Empezaremos mañana por la mañana.

Llegó el día de comenzar a trabajar. Los dos se encontraron con páginas de grandes letras. Tan grandes que con cuatro o cinco palabras llenaban cada página. El habitante más listo leía pausado cada página, el habitante menos listo devoró cuantas páginas pudo. El primer día Ark leyó 17 páginas y Mog 89. Al día siguiente ambos se encontraron con que a medida que avanzaban las páginas, las letras se hacían más pequeñas. Ark volvió a leer 17 páginas pero Mog sólo 50. Al final del día el Dios felicitó a Arg y castigó a Mog por no hacer bien su trabajo.

Moraleja: Si te ves capaz de cargar con más y más trabajo, no seas tonto y no hagas de más, por lo que pueda venir mañana. Los jefes sólo entienden de resultados, no de circunstancias.

Fuente: leído por ahí.


Escrito por davidllonch

15 Febrero 2008 a 18:53

Escrito en Autoayuda, Educación

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