La moraleja del currante
Un día, el Dios reunió a los dos habitantes y les dijo: hoy simularemos comenzar a trabajar. Hizo aparecer dos libros dorados entre sus manos y les dijo: vuestro trabajo será leer este libro. Ark y Mog coincidieron con las miradas en que la tarea era muy simple y que podrían hacerla. Sin embargo el Dios añadió una simple regla: para que vuestro trabajo sea válido deberéis leer cada día la misma cantidad de páginas o más. Nunca menos. Empezaremos mañana por la mañana.
Llegó el día de comenzar a trabajar. Los dos se encontraron con páginas de grandes letras. Tan grandes que con cuatro o cinco palabras llenaban cada página. El habitante más listo leía pausado cada página, el habitante menos listo devoró cuantas páginas pudo. El primer día Ark leyó 17 páginas y Mog 89. Al día siguiente ambos se encontraron con que a medida que avanzaban las páginas, las letras se hacían más pequeñas. Ark volvió a leer 17 páginas pero Mog sólo 50. Al final del día el Dios felicitó a Arg y castigó a Mog por no hacer bien su trabajo.
Moraleja: Si te ves capaz de cargar con más y más trabajo, no seas tonto y no hagas de más, por lo que pueda venir mañana. Los jefes sólo entienden de resultados, no de circunstancias.
Fuente: leído por ahí.

